Tres libros
En estos días de turrones y excesos en los que resuenan tonterías sobre cómo vamos a salir de la crisis gracias a las obras públicas mientras se reducen las plantillas dedicadas a la educación y atención sanitaria en este nuestro país de pandereta me apetece hacer una reseña de tres libros que se han cruzado en mi vida en el último año y que, si viviéramos en la sociedad de la información y el conocimiento que nos empezaron a vender tiempo há, antes incluso de que la burbuja inmobiliaria que algunos se empeñaron en negar hiciera pum y nos dejara el país patas arriba, en esa sociedad, digo, tendrían trazas de best seller.
Elemental, queridos humanos. Vida y andanzas del ingeniosos planeta Tierra es una ligera y divertida obra de divulgación escrita por Juan Luis Arsuaga y Milagros Algaba Suárez e ilustrada p
or el genial Forges. De contenido general y lenguaje accesible a todos los públicos, a los que nos hemos pegado años estudiando estas cosas no nos descubre muchas cosas nuevas, pero aún así me parece buena fuente de ideas para abrir discusiones con alumnos, punto de partida para ensayos de divulgación más detallados o simplemente un buen regalo para que otros menos versados puedan pasar un rato entretenido aprendiendo cómo funciona este planeta nuestro al que tan maltratado tenemos.
Código genético es una novela de ciencia ficción que Amàlia Lafuente,
catedrática de farmacología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona, ambienta entre pasillos, laboratorios y subterráneos de edificios de investigación y universidades. Que yo sepa es la primera novela de este tipo escrita por un paisano nuestro y, aunque no es comparable al rey del género, el americano Robin Cook, apunta maneras y desde aquí le deseo a la autora un prolífico 2012 a ver si nos llegan pronto más obras que devorar. La compré hace unos meses en una visita relámpago a España y cuando por fin le puse la mano encima al venir a casa por Navidad, ¡me la tragué en tres días! Compré la versión en castellano porque ni en Barcelona ni en Castellón conseguí encontrar la original catalana, y debo decir que la traducción estorbó bastante al principio. Una pensaba que en Plaza&Janés serían más pulcros con estas cosas, pero está visto que lo del trabajo bien hecho es cada vez más difícil de encontrar.
¡Viva la ciencia! es otro libro de divulgación fruto de la colaboración de un experto en el campo de la ciencia y un genio de la ilustración. Lo descubrí hace apenas unos días y no me lo he leido así que no puedo decir mucho más. Sé que hace un recorrido por la historia de la ciencia quitándole la fama de asignatura hueso y que las ilustraciones de Mingote son bien graciosas.
Grande Zinn
A Howard Zinn lo descubrí no hace mucho, lo cual dice muy poco de la variedad de opiniones que se cuelan en la educación de una hasta que ya es mayorcita para buscarse las migas por sí misma. Cierto es que centró sus críticas en los Estados Unidos, lo cual lo hacía poco aplicable a los asuntos locales de la España de entonces y que como pasa demasiado a menudo en ciencias, la amplitud de miras de mi etapa universitaria dejaba bastante que desear (ya, que para algo están los créditos de libre elección pero, ¿tú has estado en el campus de Burjassot? Pues cuando yo llegué allí no había ni tranvía, así que lo de irse a Valencia al campus de letras a cursar alguna asignatura de humanidades era poco menos que una excursión de un día entero).
En fin, excusas, el caso es que cuando conocí su trabajo, que creo que fue durante el empacho de netflix que me pegué hace dos veranos con motivo de la apendicitis, muchas de sus ideas resonaron en mí con intensidad. Fue él quien me llevó a empezar (algún día lo acabaré) a leer el diario de Colón a su llegada a América y descubrir las lindezas que pasaban por su mente (y la de los españoles) en aquella época. Sigo teniendo pendiente hacerme con una copia de su People’s History of America.
Hoy me llega una cita suya a través de facebook. De nuevo está hablando de América y sus problemas, pero no hace falta mucha imaginación para ver los paralelismos con la situación actual en MUCHOS lugares del mundo en los que seguimos actuando como si nos creyésemos que los políticos de veras quieren lo mejor para nosotros.
Dices que nuestro problema es la desobediencia civil, pero ese no es nuestro problema.
Nuestro problema es la obediencia civil.
Nuestro problema es el número de personas que por todo el planeta obedecieron los dictados de los líderes de sus gobiernos y han ido a la guerra, y millones han sido asesinados por dicha obediencia.
Nuestro problema es que la gente por todo el mundo es obediente al enfrentarse a la pobreza, y al hambre, y a la estupidez, y a la guerra, y la crueldad.
Nuestro problema es que esa gente es obediente mientras las cárceles están llenas de tristes rateros mientras los grandes ladrones dirigen el país.
Ese es nuestro problema.
El texto varía según la fuente, pero todas las versiones vienen a decir básicamente lo mismo “Civil disobedience is not our problem. Our problem is civil obedience. Our problem is that people all over the world have obeyed the dictates of leaders…and millions have been killed because of this obedience…Our problem is that people are obedient allover the world in the face of poverty and starvation and stupidity, and war, and cruelty. Our problem is that people are obedient while the jails are full of petty thieves… (and) the grand thieves are running the country. That’s our problem.”


