Batiburrillo

Una parada rápida para dejar enlaces a cuatro fragmentos que me ha gustado leer (u oir).

El Elogio del disidente, de Soledad Gallego-Díaz.
En España estamos ya en medio de una campaña electoral, aunque, por el momento, da la impresión de que no interesa ni lo más mínimo a los ciudadanos. Cualquiera que tenga un oído atento notará que, por primera vez en muchos años, lo que muchos quieren oír son ideas. Las ideas, lo dice el MIT y los muchachos y muchachas del 15-M, importan hoy como nunca. Sobre todo, las de los disidentes.
La verdad, de Almudena Grandes.
La verdad, por muy remota que sea la fecha a la que remite, siempre aflora a tiempo. Algún día se sabrá quién diseñó esta crisis. Nosotros no viviremos, pero otros aprenderán quién planteó el empobrecimiento de las clases medias occidentales como una inversión rentable. Y entonces, aunque abunden los tontos que digan que no, la historia enseñará a nuestros nietos a comprender su presente, y el futuro de sus hijos. 
Yo pisaré las calles nuevamente, de Pablo Milanés.


The Responsibility of Intellectuals, Redux, de Noam Chomsky, aunque aún me lo estoy leyendo. Tiene tanta miga que no quiero dejar de añadirlo.
At the time, I quoted Robert Fisk’s conclusion that the horrendous crime of 9/11 was committed with “wickedness and awesome cruelty”—an accurate judgment. The crimes could have been even worse. Suppose that Flight 93, downed by courageous passengers in Pennsylvania, had bombed the White House, killing the president. Suppose that the perpetrators of the crime planned to, and did, impose a military dictatorship that killed thousands and tortured tens of thousands. Suppose the new dictatorship established, with the support of the criminals, an international terror center that helped impose similar torture-and-terror states elsewhere, and, as icing on the cake, brought in a team of economists—call them “the Kandahar boys”—who quickly drove the economy into one of the worst depressions in its history. That, plainly, would have been a lot worse than 9/11.
As we all should know, this is not a thought experiment. It happened. I am, of course, referring to what in Latin America is often called “the first 9/11”: September 11, 1973, when the United States succeeded in its intensive efforts to overthrow the democratic government of Salvador Allende in Chile with a military coup that placed General Pinochet’s ghastly regime in office.

No hay comentarios:

Publicar un comentario