Mostrando entradas con la etiqueta fotos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fotos. Mostrar todas las entradas

Un boli verde, por favor

Debe ser que estoy en fase "verde". Ayer me compré el libro de la Green Guide (guía verde) de National Geographic (esto de no poder evitar comprar libros debe tener nombre en los atlas de psiquiatría) y no me compré el de cómo hacer tu propio biodiesel porque mi casita va con gasolina. Hoy la blogosfera me ha llevado a unos cuantos inventos curiosos, algunos más útiles que otros.
Stylo Pilot B2P
Con la pérdida aún reciente del bolígrafo recargable que me acompañaba desde el instituto (snif), he leido con interés esta pequeña nota en Mangas Verdes sobre la nueva gama de bolígrafos ecológicos Begreen de la renombrada marca Pilot. Se llaman B2P y están hechos en un 89% a partir de botellas recicladas. Es gracioso que le hayan dado aspecto de botella al propio bolígrafo. 

Los cargadores solares de Powermonkey me han tenido un buen rato mirando las características de cada producto hasta que he conseguido entender por qué todas las fotos parecen lo mismo pero son productos distintos, cada cual apropiado para unas necesidades de carga diferentes. El Power Monkey Extreme trabajando al máximo tiene que ser la leche, pero muchos podríamos convertir el habitual gesto de cargar el móvil, el MP3, el Nook y véte tú a saber cuántos aparatitos más en un movimiento pro natura con el pequeño Solarmonkey o el polifacético Explorer. Por supuesto, habrá más marcas y modelos y la versión on-line de la Green Guide da unos pocos consejos sobre qué tener en cuenta a la hora de decidirse por el más conveniente. La radio que funciona con el agua de la ducha que distribuye la misma compañia me parece que llega en un momento en el que deberíamos recortar tanto el tiempo que pasamos con el grifo abierto como para que ya no merezca la pena, pero bueno, la idea puede dar para más.

Lo que me ha encantado ha sido saber que por fin alguien le ha puesto un cargador a una bici. Pronto podremos decir "Me voy a pedalear un rato que ando mal de bateria en el móvil". Si no te puedes comprar la bici, te puedes comprar el cargador USB para bicicleta. Mientras la dinamo no ofrezca la misma resistencia que la de mi queridísima bici cincuentañera...

A ver cuándo se lo ponen a todas las bicicletas estáticas y cintas de correr que hay malgastando energía en todos los gimnasios del mundo. Alguien dijo no hace mucho que si nos costaba pensar en términos de humildad recordásemos que nos había costado 5000 años ponerle ruedas a nuestro equipaje (min 5:15 de esta más que recomendable TED Talk). Cuánto más nos va a costar dejar de consumir energía en un proceso que por no convertir la energía que genera en otra cosa la disipa en forma de calor...

Vamos de paseo

Unos días antes de que España empezara a reaccionar, yo tomé un vuelo en dirección al este. No llegué a cruzar el Atlántico sino que me quedé en Washington D.C. Tenía un curso cerca de allí durante la semana y volé unos días antes para quitarme de encima el jetlag antes de empezar con la faena seria (y menos mal que lo hice porque, como es habitual, viajar hacia el este me deja KO). La ciudad fue una sorpresa agradable. Resulta extraño sentirse rodeada de historia en estas tierras aunque, como dijo otro cerebro fugado –en su caso de Alemania- con la que paseé por allí, there is something wrong about it (hay algo que no parece que esté bien), y es que, pese a la apariencia vienesa, todo es demasiado nuevo. Además, cuando se ponen a hacer monumentos, son un pelín faraónicos y da la sensación de que Napoleón aún anda suelto. Eso sí, el National Mall es una maravilla de espacio abierto rodeado de museos, todos ellos gratis y muchos de ellos buenos. Lo pasé bien, acabé cansadísima de tanto andar y aprendí, por fin, un poquito de historia americana. Hoy me apetece contaros el viaje con fotos, así que dejo el rollo ya.
IMG_0275 

Vista modificada de las escaleras de emergencia del albergue





IMG_0285


Detalle de las celebraciones por la semana de la policía (debe ser el destino)





IMG_0290



Grandes palabras
Foro de la libertad; Centro Primera Enmienda




IMG_0299



La Casa Blanca por detrás…





IMG_0318


… y por delante





IMG_0307

Isabel I La Católica reina de Castilla, de Aragón, de las Islas y Tierra firme, del mar océano, presidiendo la entrada a la Organización de los Estados Americanos.




IMG_0335



La Tasca en el barrio chino





IMG_0336


Museo Nacional del Crimen y el Castigo (¡auch!) En ese no entré.





IMG_0296


El carrito de las palomitas






IMG_0338




Un Pensador en el Jardín de esculturas de la Galería Nacional de Arte






IMG_0340


Miró dando que hablar al otro lado del Jardín de esculturas de la Galería Nacional de Arte







IMG_0343


La cafetería en el Museo Nacional de Historia Natural




IMG_0356


Acrónimos que parecen fuera de lugar






IMG_0399



Música frente al Museo Nacional de historia Natural (sonaba de maravilla ¡y el carro de la compra eran los platillos!)



IMG_0380


El primer Gustavo






IMG_0302

Un lugar emblemático en la lucha por los derechos civiles en muy mal estado de forma. Ironías arquitectónicas…




IMG_0359


Mega estatua de Lincoln situada en el templete que se ve al fondo en la foto de arriba



IMG_0381

Discreto monumento a Jefferson







IMG_0389
Unas palabrillas de Franklin D. Roosevelt: Ningún país, por rico que sea, puede permitirse el desperdicio de sus recursos humanos. La desmoralización causada por vasto desempleo es nuestra mayor extravagancia. Moralmente, es la mayor amenaza a nuestro orden social.



IMG_0349


El pie del también pequeño monumento al presidente Washington




IMG_0375


Una baldosa con historia



IMG_0397


15 de Mayo junto a la estatua de Einstein







Capitol_Pintura


Interpretación de una visión nocturna del Capitolio






IMG_0414


Delimitando la zona libre de humo a las puertas de un edificio público – Baltimore: No fumar dentro de las líneas azules



IMG_0415

Ayuntamiento de Baltimore (frente a tan poco ostentoso edificio suelen pasar el día, sentados a la sombra de un árbol, aquellos que no tienen dónde caerse muertos)




IMG_0420

Librería Barnes & Noble en una antigua fábrica en la popular zona del puerto interior de Baltimore (para pasarse horas disfrutando de la cultura impresa ahí dentro, ¡qué preciosidad!)

Mi cole me lo han “vendío”

El Colegio Sagrado Corazón de Jesús, Las Carmelitas, dejará de ser tal a finales de este curso. Uno de los estandartes de la educación concertada y privada de Castellón cambiará de manos debido a la falta de vocaciones en la congregación que lo venía dirigiendo desde hace más de cien años.
El periódico dice que se trasladó al lugar en el que yo siempre lo conocí allá por los 50. Antes, nada más y nada menos que desde 1884, se encontraba en pleno centro, en la esquina de la Calle Colón con Enmedio. No consigo imaginarlo allí, la verdad. Mis recuerdos no cuadran con un bloque de pisos encajonado en el centro de la ciudad. Cuando yo lo conocí ya ocupaba una manzana entera con su muro de ladrillo rojo y su estilo convento (hasta que con las desafortunadas, quizá necesarias, reformas pasó al estilo cárcel). La mítica y ya desaparecida puerta verde; el patio de los pequeños; la espaciosa portería; las amplias escaleras centrales; los grandes ventanales en las clases; la fuente del final del paseo; las hojas caídas en otoño… Todo aquello no cabía en un edificio en el centro, por eso me alegro de que lo trasladaran a la Avenida Casalduch, donde se encuentra ahora.
Allí entré muy a principios de los 80, supongo que de la mano de mi madre, cuando no solo no tenía conocimiento sino que no sabía para qué servía ni imaginaba que algún día me tocaría tenerlo a mí. Allí seguí y pasé los 80 y casi los 90, mi infancia y mi adolescencia, acumulando conocimiento, conocimientos y experiencias que determinarían el modo en que viviría todo lo que vendría después. Alguien habrá que me conoció después de aquella época que enarcaría las cejas al leer esto y diría “¡que tú fuiste a un colegio de monjas!” y también habrá quien se golpearía la frente con la palma de la mano diciendo “Cómo no lo pensé antes. Ahora entiendo muchas cosas”.
Pues sí, ésta que les habla se crió en un colegio de monjas (aunque monjas había cuatro) de Castellón de la Plana. En esa pequeña ciudad que por aquél entonces quería elevarse muy por encima del nivel económico medio de la nación, allí estaba yo, en uno de los coles pijos, sacando mejores notas conforme subía de curso, con el punto de mira fijo en ir a la universidad y convertirme en “alguien”, que por aquél entonces creo que se definía como “persona madura y estable que cumple una función en la sociedad”. De lo lejos que estoy, catorce años después, de esa meta, mejor no hablo…IMG_1498
¿Memorias? Pues como viene siendo habitual en mí, las malas las guardo todas. Recuerdo cada error cometido, cada metedura de pata o salida de tiesto que llevó a una regañina en clase o en casa. Bueno, vale, seguro que no los recuerdo todos, pero recuerdo muchos, y muchos de ellos le parecerían chorradas a cualquiera, pero para aquella cría obsesionada con hacer lo que había que hacer, con ser una buena estudiante, una buena niña ya que no podía ser la cría simpática a la que todo el mundo le ríe las gracias y se lo perdona todo, a aquella estupidilla empollona, digo, cada fracaso se le clavaba como las espinas del pescado al morder un bocado que no limpió bien. Quizá sea por eso que sigo siendo incapaz de comer un pescado que tenga espinas…
Aunque mi lado pesimista siempre salga primero y haya empezado hablando de las malas memorias, el recuerdo que guardo es bueno. Como no pasé por ningún colegio o instituto público, no puedo comparar, pero sí puedo decir que salí de allí con una buena base, de conocimientos y de principios, que me permitió lucirme en la carrera y enfrentarme a mi vida de adulto joven. No sé qué habría sido de mí de haber ido a otra institución. No sé quién sería yo ahora sin esa cohorte de maestros y profesores tan preocupados, para lo bueno y para lo malo, por lo que hacían sus estudiantes. Hacen siempre una extraña pareja el mentor protector y el gran hermano vigilante, dos caras de la misma moneda; o dos cruces, según se quiera ver el vaso. Las malas lenguas dicen que de allí (como de la Consolación) o sales rebotada o sales monja. Nunca he sabido a cuál de los dos extremos se aproxima más mi perfil. El caso es que soy lo que soy, soy quien soy, gracias a las experiencias que viví y, hasta este momento, aquél centro representa la mayor porción de mi vida. Es, con diferencia, el edificio al que más años he estado acudiendo diariamente y, tal y como va mi vida, lo seguirá siendo por mucho tiempo, si no por siempre.
Melancólica por definición como soy no puedo dejar de sentir un poco de pena, aunque probablemente el cambio en la dirección sea imperceptible comparado con la reforma física que le hicieron estando yo allí o con el natural relevo generacional en el profesorado. Escribo estas palabras desde el sur de California. Antes de venirme a trabajar a San Diego estuve trabajando en Inglaterra e incluso viví unos meses en Italia, donde escribí gran parte de mi tesis. Sé que compañeras de aquellos días han estado o están trabajando en París, Alemania, y otros sitios desperdigados por el globo. Cuando estudiaba entre aquellas paredes no era capaz ni de soñar con los lugares que he visitado o las oportunidades (y responsabilidades) que he tenido.
Quizá solo sea el momento que nos ha tocado vivir, el papel de nuestra generación en la era de la globalización. Como dije antes, imposible adivinar qué sería de nosotros de haber tenido otro pasado. He subido (y bajado) muchas escaleras diferentes desde entonces, pero siempre recuerdo con cariño los amplios peldaños y el pasamanos de madera de la escalera principal del colegio. Mi cole.
Como podréis imaginar por las fechas dadas en la entrada, la era digital no llegó (al menos a mí) hasta mucho después de salir del colegio. La foto la hice en el Camino de Santiago en 2008, bastante lejos de Castellón y sin Carmelitas a la vista, pero me ha parecido que acompañaba bien.

Porque tiene que haber de todo

IMG_4164
Porque tiene que haber de todo, hasta gilipollas en Yellowstone, porque sino no se entiende que, vayas donde vayas, tengas que encontrarte con la huella de algún iluminao que pasó por allí antes que tú y sintió la necesidad de dejar rastro (y aunque en la imagen se vea literalmente una huella donde no debería haber ninguna, las colillas también son rastro. Llévenselas a casa, ¡leches! que no es tan difícil).

Una década en fotos

Mangas Verdes dirigía mi atención el otro día hacia la recolección de fotografías de la década del portal TotallyCoolPix.com. Tras un repaso sobre las mejores imágenes de “la década de los ceros”, me vuelve a invadir una sensación de invisibilidad. Por otro lado, visto el cariz que tienen la mayor parte de las fotografías, tomadas fundamentalmente en conflictos bélicos, cargas policiales, represiones militares, catástrofes naturales o desastres medioambientales, casi que me alegro de que, una vez más, los medios se olviden de nosotros.
Que salga Schumacher y no Alonso lo entiendo; que salga Federer y no Nadal, un poco menos (qué les costaba sacarlos a los dos en la misma foto, si ha sido el enfrentamiento entre los dos lo que ha llevado el tenis a su máximo esplendor en los últimos años); que salgan los italianos y los brasileños levantando la copa y no salga la nuestra ya me parece cachondeo después de lo pesados que han estado todos con el mundial y la selección todo este tiempo (aunque quizá yo ande un poco sesgada porque, casualidades de la vida, no creo que me pueda olvidar de ese día). En fin, si no se me ha pasado ninguna, estas son las contribuciones españolas a la década:
  • Tres fotografías sobre arribos desesperados de inmigrantes ilegales a las costas canarias
  • Una de un toro resbalando en los Sanfermines
  • Dos sobre el desastre del Prestige (el barco hundiéndose y el ejército limpiando)
  • Una de uno de los trenes de cercanías del atentado de Madrid del 11 de marzo de 2004
Quizá sea eso todo lo que tengamos que ofrecer… Las fotos son pa’verlas. Es triste que la tónica general del mundo en el que vivimos se refleje bien en estas imágenes. Os dejo el link de nuevo porque merece la pena pasar un ratito viéndolas.
Curioseando en la web he encontrado unas fotos la mar de monas de los macacos japoneses. Es curioso, no hace mucho estuve hablando de ellos con un amigo que estuvo en el área donde estos animalillos se regalan con horas y horas de baños termales rodeados de nieve. Las fotos me han recordado a los búfalos de Yellowstone. El primer día hacía un sol radiante y se regocijaban en la verde pradera (o cruzando la carretera). El día siguiente fue lluvioso, húmedo y frío y ellos, sin importarles la peste que acompaña a los vapores azufrados de las fumarolas de la zona, se colocaron al calor de la estufa con total naturalidad. Y luego vamos de arrogantes por el planeta…
Añadido: vale, me acabo de dar cuenta de que la copa la ganamos en el 2010 y supongo que ya no entra en la década de los ceros. Lo que no veo ahora es la razón para sacar la recopilación a finales del año pasado…

Yellowstone (I): la entrada

En 1872 el presidente de los Estados Unidos Ulysses S. Grant firmó el Yellowstone National Park Act, en el que se declaraba el primer parque nacional de la historia. Con dicho acto los terrenos que rodeaban el curso alto del río Yellowstone, algo más de dos millones de acres (> 8000 millones de m2) se reservaron para ser
a public park or pleasuring-ground for the benefit and enjoyment of the people
(un parque público o zona de deleite para el beneficio y disfrute de la gente)
y lo que a mí me gusta más
and their retention in their natural condition
(y su conservación en su estado natural)
La idea proteccionista nació un poco antes, en realidad, en este Estado que me hospeda. Las tierras del valle de Yosemite fueron cedidas al Estado de California para su protección y mantenimiento para futuras generaciones en 1964, cuando el país estaba en plena guerra civil.
La mejor idea de América, según proclama una serie de la PBS en la que la historia y la grandeza de estos parques se repasa con detalle, se desarrolló en los años siguientes con la ayuda de importantes figuras como John Muir, en honor al cual se nombró la sección de Biología de la Universidad de California San Diego.
Al Parque Nacional de Yellowstone llegan cada año unos tres millones de turistas a través de alguna de las cinco entradas. El pasado mes de agosto, esta ciudadana del mundo que les escribe tuvo la suerte de, acompañada de un buen amigo, entrar por la puerta sur. Allí, al sur, otro parque nacional es la antesala perfecta al lugar donde la creación de la Tierra aún no ha finalizado. IMG_3917 El Grand Teton National Park merece una visita más larga de lo que nos pudimos permitir, pero yo diría que, para lo poco que dan de sí cinco días en semejante lugar y la poca idea que teníamos de qué hacer, nos salió redondo.
Volamos a Salt Lake City, adonde llegamos a eso de las 4 de la tarde. Tomamos un coche de alquiler y nos dirigimos al norte, donde pronto encontramos las montañas que nos acompañarían esa tarde y al día siguiente, un panorama perfecto para romper la monotonía del paisaje de sol y playa del sur de California. El Allred Flat campground se nos escondió, así que hicimos veinte millas de más para arriba, y otra vez de vuelta para abajo, pero mereció la pena. Dormimos en un lugar tranquilo y a la mañana siguiente, cuando paseaba por los alrededores para despejar la cabeza (porque la migraña va conmigo a todas partes), se me cruzó un cervatillo por el camino, y al rato pasaron otros dos saltando que era un primor. Fue un buen preludio de lo que nos esperaba.
Tras un desayuno al aire libre bajo el sol de una buena mañana retomamos la carretera rumbo al norte. Aún nos hicimos unas cuantas millas, pero ya nos acompañaba el espíritu del que está de viaje y se nos pasó el tiempo sin darnos cuenta. Junto a una entrada del Grand Teton National Park que viene a llamarse Estación Reno, probablemente porque, como pudimos comprobar más tarde, a los renos les gusta pasearse por la zona, nos encontramos con el lugar ideal para zamparnos una buena hamburguesa hecha al fuego al más puro estilo americano. Aquellas mesas de picnic se reservan unas vistas magníficas y el aire fresco entra en los pulmones prometiendo no abandonarlos hasta que no dejemos esa tierra.
A pesar de las ganas de siesta reanudamos pronto la marcha. Con un pequeño rodeo nos regalamos unas vistas de película sobre el Río Serpiente con las preciosas cumbres del parque de fondo (de ahí es la foto). Regresamos a la entrada del parque y, siempre hacia el norte, nos dirigimos hacia el Lago Jenny. Allí, un sendero marcado nos prometía llegar a las Cascadas Escondidas. Las encontramos, y era cierto que estaban escondidas, pero lo mejor del camino fue encontrar, también escondido entre la arboleda y el sotobosque, un distraído oso negro que se dejó seguir, fotografiar y filmar por un buen rato antes de desaparecer bajo el ramaje. No podía despegar los ojos de aquel bicho ¡Era precioso! Y lo tenía justo enfrente, pasando de mí olímpicamente, olisqueando, mordiendo, haciendo equilibrios sobre un tronco, resbalando… IMG_3929Lo seguí hasta que se perdió de vista, para aburrimiento de mi compañero de viaje que buscó asiento sobre una roca hasta que se me pasara el atontamiento y decidiéramos seguir. Continuamos hasta las cascadas y seguimos más allá, hasta el Punto de la Inspiración. Bonitas las vistas sobre el lago y recomendable el paseo, a pesar de que el trazado del camino se hace un poco más difuso y no está muy claro cuál es el punto que debe inspirarte.  Para acabar de adornar el pastel, en la bajada nos cruzamos con otro cervatillo de ojos curiosos y ya al final, desde lo alto de una ladera, pudimos ver dos renos, aunque con lo lejos que estaban podrían haber sido cualquier cosa.
El resto del parque lo vimos desde el coche, siempre siguiendo el norte. Disfrutamos las vistas de las montañas al atardecer, vimos sus contornos dibujarse al caer el sol, y nos adentramos en la noche mientras abandonábamos el parque en busca de su vecino. No llegamos aquella noche, nos quedamos a las puertas en una pequeña zona de acampada junto al río, camino al Lago Grassy (lleno de hierba). Tuvimos mucha suerte de encontrar espacio a la primera. Bueno, en realidad estaba lleno, pero encontramos a un chico ruso muy majete que ocupaba uno de los sitios de acampada con su hermana y que, muy amablemente, nos dijo que compartiéramos con ellos el lugar puesto que todo lo demás estaba lleno. Le hicimos caso y montamos la tienda en el que sería nuestro campamento base los siguientes tres días. Las estrellas se veían niqueladas en aquel cielo despejado. La Vía Láctea me recordó caminos pasados en los que fui paralela al Ecuador en lugar de al Meridiano de Greenwich, y así, tras darles las buenas noches y las gracias a nuestros nuevos compañeros de cuarto, me eché a dormir sabiendo que a la mañana siguiente cruzaría las puertas de aquel lugar del que tanto había oído hablar y que tenía tantas ganas de dibujar en mi retina.

Todo es relativo

La teoría de la relatividad viene a decir que las observaciones relativas al tiempo y el espacio dependen de la velocidad del observador. De algún modo la teoría se coló en el lenguaje común y es muy frecuente oír la frase todo es relativo cuando hablamos de cómo vemos las cosas, con especial frecuencia cuando comparamos nuestro modo de ver las cosas a cómo las ve otra persona.
Anoche al llegar a casa no tuve que montar la paraeta, todo estaba en su sitio ya dispuesto. Esta mañana al levantarme no he tenido que esquivar mochilas ni andar con cuidado para no pisar a nadie. Yo diría que la velocidad no ha cambiado en este caso porque mi casa sigue descansando sobre los mismos soportes en los que lo hacía hace unas semanas, pero, al irse la tropa, mi casa se ha quedado más vacía de lo que estaba antes de iniciar el viaje (y no hablo de un par de bolsas de cereales).
Lo pasamos bien. De algún modo, a pesar de las estrecheces, las risas dominaron la escena. La despedida, como siempre, dejó un vacío que habrá que llenar con las cosas cotidianas que no se van a ninguna parte si una no las deja de lado. Todo es relativo y para mí que el espacio está menos vacío si nunca ha sido ocupado.
PD: Desde aquí doy las gracias a quien me hizo la foto a menos de cien metros de mi vigilante hermana en los escasos diez segundos en que se despistó y pude acercarme un poco al borde del Gran cañón del Colorado.

Vuelo rasante



Video tomado en el Glider's Port en La  Jolla, California, USA

Click




No, no es mi balcón, pero qué más da, en la foto queda igual de bien.

Fotos tomadas desde el final de 4th Street Del Mar, California, USA.

Todas esas cosas

Un grupo de hombres (y mujeres) blancos (y blancas) pretende formar una nación aria en el noroeste de los Estados Unidos (no odian a nadie, pero no quieren cruzarse con ninguno de nosotros por la calle). España trata de salir de la crisis vendiendo armas a países en conflicto (confiemos en su buena fe) y firmando tratados de cooperación militar. Israel olvida lo que los británicos hicieron con ellos y asesina a un grupo de cooperantes que trataban de romper el bloqueo a Gaza con un cargamento de ayuda humanitaria (pronto empezaremos a bombardear a los camiones de la Cruz Roja). Un crío de 14 años es asesinado cerca de la frontera con Estados Unidos porque tirar piedras es un ataque mortal ¿Parece menos horrible este mundo casi redondo en el que habitamos si se dice todo así, rápidamente?
Llueve en esta noche negra; bueno, más que llover, chisporrotea. En mi ordenador se acumulan las páginas de internet abiertas a la espera de que el tiempo y la inspiración me lleven a compartirlas pero ocurre que hoy no me apetece dejar el habitual regusto amargo y apocalíptico el mundo es un desastre mirad lo que estamos haciendo. Va a ser difícil luchar contra mi propia naturaleza… Voy a dejar todas esas noticias atrás y me voy a concentrar en las pequeñas cosas que hacen posible seguir caminando.
  • Dormir toda la noche de un tirón y abrir los ojos cinco minutos antes de que suene el despertador
  • El suave roce de la piel al despertar tras una tranquila y fresca noche bajo el edredón
  • Una puesta de sol sobre el océano
  • Una bandada de pelícanos volando en fila a ras del agua sobre la curva que inicia la ola
  • Tomar el autobús y que el conductor te diga buenos días y te regale una sonrisa
  • Bajar del autobús y darle las gracias al conductor
  • Desayunar sin prisas
  • El tacto de las piernas depiladas con cera
  • El pelo corto, suave tras una ducha con H&S
  • Una clase de Pilates en la que no te rendiste cuando te temblaba hasta el pelo
  • Ismael Serrano cantándole a Peter Pan
  • Ver a Izi hacer un jarrón
  • Los naked coral trees desnudándose al florecer
IMG_3800-1
  • La voz de Rosana en mis auriculares diciendo que llegaremos a tiempo
  • Un paseo por el acantilado mirando hacia abajo, al mar, y hacia el oeste, al horizonte
  • Recorrer las líneas de la cara con las yemas de los dedos
  • Correr por la playa una tarde de marea baja
  • Una foca cogiendo una ola para subirse a una roca a dormir
  • Mis sobrinos como fondo de escritorio
  • Escuchar una ranchera en el trabajo y cantarla si no hay nadie alrededor
  • Encontrar caras conocidas en el autobús de vuelta a casa
  • “eskypear” con mis papis y su ordenador nuevo
  • Nadal dándole una paliza a Soderling
  • Un mail largo de un amigo que comparte sus entrañas conmigo
  • Un comentario a una entrada de mi blog
  • Un mail inesperado de alguien a quien hace tiempo perdí de vista
  • Isak Dinesen describiendo África (las maravillas que podría haber hecho esa mujer de haber sido hispanohablante…)
  • El calor de un recuerdo
  • Olvidar lo justo
  • Un rayo de sol que se cuela entre las nubes y derrama sus destellos sobre el mar
  • La aleta caudal de una ballena cortando el horizonte
Sólo son ideas. Espero que vuestra lista sea aún más larga…

Entre palabras

DSC_0121-1 Esto del ciberespacio promueve uno de mis mayores defectos y es que cuando leo algo interesante y hace referencia a otra cosa, voy para allá y allí encuentro otra referencia y allá que voy de nuevo, y me sigo alejando del objetivo inicial de mi búsqueda, yéndome por las ramas sin solución de continuidad hasta que me olvido de cómo empezó todo y, la verdad, no llego a ningún final. En realidad es como jugar a "El tiempo es oro" pero perdiendo el oremus y como aquí sólo hay que hacer "clic" acaba una dando tantas vueltas que ya no sabe cómo encontró qué ni cuándo.
Hace ya días que añadí a la lista de links del blog un diccionario la mar de simpático que encontré en uno de mis ciberviajes. El blog se llama "el arca de las palabras" y lo escribe una chica argentina, Celeste Mazzadi, que además de encontrar vocablos curiosos, unos más olvidados que otros, tiene mucha gracia para acompañarlos con imágenes cazadas en internet.
Ya cuando lo encontré se despertó en mi cabeza una vieja idea, y es que no sé cuántas veces habré empezado la lista de palabras "típicas de Codos", unas veces por mi cuenta y otras veces con ayuda de alguna que de verdad es oriunda de tan estimado lugar. Nunca llegó a ser muy larga la lista por culpa del escaso tesón que me caracteriza y la extraña facilidad con que pierdo los papeles que no están agarrados al lomo de un libro o cuaderno -menos mal que se cruzó en mi vida la carpetita de fuelle molleskine que ahora siempre me acompaña y que de tantos apuros me ha sacado en los últimos años (a esto se le llama hacer publicidad gratis, pero es que es verdad, le estoy muy agradecida por sus servicios y además de práctica es la mar de mona).
Estoy segura de que en todas las listas que empecé estaban cuatro palabras que aún hoy resuenan de vez en cuando en mi cabeza sin más motivo que el eco de lo familiar, la melancolía por lugares lejanos y el cariño por aquellos de quienes las aprendí. Hoy he dado un paso más allá del dejarlas resonar y las he buscado en el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua y para mi satisfacción, y quizá también sorpresa, todas ellas sin excepción están recogidas en aquél que dicta lo que es castellano y lo que no. Aquí las dejo para quien quiera recogerlas:
Empiezo con un adjetivo, laminera, y lo pongo en femenino porque en la mayoría de las ocasiones venía referido a alguno de los personajes femeninos del clan familiar (de hecho, casi siempre era yo :-)
laminero1, ra.
1. adj. Que hace láminas. U. t. c. s.
2. adj. Que guarnece relicarios de metal. U. t. c. s.
laminero2, ra.
(De lamín).
1. adj. goloso (‖ aficionado a comer golosinas). U. t. c. s.
2. f. rur. Ar. Abeja suelta que se adelanta a las demás al olor del pasto que le agrada.
Supongo que no hace falta decir que la acepción adecuada a la ocasión era la segunda.
Sigo con un sustantivo, badil, que no sé si me gusta más por su significado, por sus formas sobre el papel o por cómo suena. "Anda a por el badil, maña, y recogeremos esto"...
badil.
(Del lat. batillum).
1. m. Paleta de hierro o de otro metal, para mover y recoger la lumbre en las chimeneas y braseros.
Para acabar casi nada más empezar, añado dos verbos. El uno que siempre me fascinó desde lo más profundo del concepto al que está asociado:
barruntar.
(Quizá del lat. promptāre, descubrir).
1. tr. Prever, conjeturar o presentir por alguna señal o indicio.
¿Cómo se las apañan las moscas para barruntar las tormentas? Pues no lo sé pero lo hacen, o al menos en mi pueblo lo hacían ¿Y por qué me fascina a mí semejante palabra? ¿Será la conjetura, será el presentimiento, o será que el destartalado barómetro que llevo a cuestas en la cabeza también, a su modo, "barrunta las tormentas"?
El otro, al que estoy tentada de declarar mi favorito:
capuzar.
(Del lat. caput, cabeza, y *puteāre, sumergir).
1. tr. chapuzar.
2. tr. Mar. Cargar y hacer calar el buque de proa.
Aunque, la verdad, y no es por llevar la contraria a los académicos, nosotros, con un poco de suerte, al capuzar metíamos sólo el pie. Más que nada porque si te caes de cabeza al río Grío más que capuzar te matas… El vocablo da sentido al nombre de aquella Isla de los capuzones, sobre todo para quien ha estado allí y ha resbalado sobre las lisas piedras ¡ai! – chof - ¡Capuzó! O capucé, o capuzamos, porque está la conjugación completa
capuzar
Lo que no acabo de ver es eso de "formas no personales". Por mucho infinitivo que sea, capuzar no deja de ser algo muy personal, conlleva su estilo ¡y qué decir del capuzando que es gerundio!
Pd: La mosca de la foto barruntaba algo en su vuelo rasante sobre las innumerables piedras de la Playa de los Muertos, ese maravilloso rincón que se esconde en el límite norte de la costa del Cabo de Gata y que ni siquiera la horrible central térmica situada a pocos metros consigue echar a perder (sobre todo si se va uno al extremo sur, tras el peñasco con forma de cabeza con tupé que tapa las malas vistas)
Pd2: Ni que decir tiene que espero animosa vuestras contribuciones a la lista de palabras típicas de ese pintoresco lugar de la comarca de Calatayud
Pd3: Acabo de descubrir que nuestro pequeño rincón ya no está dejado de la mano de google y se puede dar un paseo por las calles de Codos con su monigote amarillo. Puedo asegurar que las fotos son bastante recientes, aunque sigan llamando a la plaza “del General Franco”

Lo aprendí de los indios

Los Yámanas habitaban Tierra de Fuego mucho antes de la llegada del hombre blanco. Estos intrépidos aborígenes surcaban con sus canoas de leña las aguas del canal Beagle, que fue nombrado en honor al barco en el que viajaba el recientemente celebrado Charles Darwin. Navegaban desnudos, embadurnados con grasa de lobo marino, y a menudo con una hoguera en la embarcación para asegurarse de que no se quedaban sin fuego. Así se mantenían prácticamente secos, porque el agua secaba rápido sobre su piel en cuanto soplaba un poco de aire. De hecho, muchos de ellos murieron cuando el hombre blanco se empeñó en cubrirlos con telas (aparte de otras muchas intromisiones). Las ropas mantenían la humedad durante horas, y los pobres caían enfermos de pulmonía y allí se acababa su historia. Por si alguien lo duda, sí, acabamos con ellos.

Hoy el sur de California parecía la costa valenciana en unos de esos días de septiembre en que, siempre coincidiendo con la salida del cole, se ponía a llover a cántaros, siendo los paraguas meros accesorios decorativos incapaces de mantener nada seco por debajo del cuello. Hoy no salía del colegio, sino del gimnasio, y a falta de otra solución he optado por intentar la solución Yámana. Me he remangado los pantalones, he guardado los calcetines y las zapatillas en la mochila, también el jersey y me he lanzado a la carrera a cruzarme todo el campus de vuelta al laboratorio. Lo único que estaba seco (y calentito) al volver a casa en el autobús una hora más tarde eran mis pies. El jersey ha ayudado, pero debería haberme quitado la chaqueta también y haber salido solo con la camiseta de manga corta, caray, me he calado entera de todos modos...

Llevamos desde el domingo a remojo; ésta no es la California que me vendieron.

Weather Notes

January 15, 2010 - Massive rains predicted for next week:

"Due to the very wet pattern that has been consistently advertised for next week by all models...and after coordinating with ncep hpc and adjacent offices...forecaster consensus and confidence high for periods of moderate to heavy rain and mountain snow across southern california through next week. the best analog pattern for this week-long event is january 1995. Rainfall estimates for next week are... 4 to 8 inches near the coast..."


Hace quince años que no veían tanta agua en una misma semana... Lo peor de todo es que han cancelado la excursión para avistar ballenas que teníamos prevista el sábado. Ballenas... eso también fue en Argentina, pero es otra historia.

La foto es una vista de los Andes en Tierra del Fuego, Argentina, desde una isla al sur de Ushuaia.

Damage(d)



I saw her once more only. I saw her by accident, at an airport, changing planes. She didn't see me. She was with Peter. She was holding a child. She was no different from anyone else.

Louis Malle - Damage - from Josephine Hart's novel Damage





Foto de la costa normanda, Francia.

Quién fuera niña




En la semana en que los que dictan los nobel parecen haber corrido demasiado leí que nuestra conciencia, lejos de ser "la que toma las decisiones", nos sirve para situarnos en el tiempo. Difícil saber "quién lleva los pantalones" cuando nos desenvolvemos en una sociedad tan antinatural como la nuestra, que se empeña en olvidar de donde viene. En esta semana de recortes disfrazados en mi mente se pasea la curiosidad ¿Somos afortunados de no recordar cuán duro fue aprender a andar, a hablar, a tantas cosas que quedan en esa porción de nuestra vida previa a la formación de nuestra consciencia? Es fascinante lo rápido que aprenden los niños, pero aún más fascinante es su incansable empeño por aprender. No se cansan nunca, ¡no se rinden! Entre olas que no se dejan cabalgar, arcilla que tiende a descentrarse y balones que tienden a los pies del contrario, es complicado no notar las aguas de la humildad dándole a una un bañito de recuerdo. No complains. El aprendizaje va unido al descubrimiento, quizá no comparable con aquél que rememoramos en este Columbus Day pero, al fin y al cabo, una pequeña gran hazaña para calmar la sed de nuestra hiedra.

escrito en el sXVIII


Gracias a David Barrado y Navascués por el apunte; gracias a la Biblioteca virtual Miguel de Cervantes por la accesibilidad; gracias a Cadalso por escribir hace más de 200 años sobre los problemas de nuestros días. Ah, y gracias a mis Domingo de Domingos, sin ellos no estaría aquí.

"El atraso de las ciencias en España en este siglo, ¿quién puede dudar que procede de la falta de protección que hallan sus profesores? Hay cochero en Madrid que gana trescientos pesos duros, y cocinero que funda mayorazgos; pero no hay quien no sepa que se ha de morir de hambre como se entregue a las ciencias, exceptuadas las de pane lucrando que son las únicas que dan de comer.

Los pocos que cultivan las otras, son como aventureros voluntarios de los ejércitos, que no llevan paga y se exponen más. Es un gusto oírles hablar de matemáticas, física moderna, historia natural, derecho de gentes, y antigüedades, y letras humanas, a veces con más recato que si hiciesen moneda falsa. Viven en la oscuridad y mueren como vivieron, tenidos por sabios superficiales en el concepto de los que saben poner setenta y siete silogismos seguidos sobre si los cielos son fluidos o sólidos.

Hablando pocos días ha con un sabio escolástico de los más condecorados en su carrera, le oí esta expresión, con motivo de haberse nombrado en la conversación a un sujeto excelente en matemáticas: «Sí, en su país se aplican muchos a esas cosillas, como matemáticas, lenguas orientales, física, derecho de gentes y otras semejantes».

Pero yo te aseguro, Ben-Beley, que si señalasen premios para los profesores, premios de honor, o de interés, o de ambos, ¿qué progresos no harían? Si hubiese siquiera quien los protegiese, se esmerarían sin más estímulo; pero no hay protectores.

Tan persuadido está mi amigo de esta verdad, que hablando de esto me dijo:

«En otros tiempos, allá cuando me imaginaba que era útil y glorioso dejar fama en el mundo, trabajé una obra sobre varias partes de la literatura que había cultivado, aunque con más amor que buen suceso. Quise que saliese bajo la sombra de algún poderoso, como es natural a todo autor principiante. Oí a un magnate decir que todos los autores eran locos; a otro, que las dedicatorias eran estafas; a otro, que renegaba del que inventó el papel; otro se burlaba de los hombres que se imaginaban saber algo; otro me insinuó que la obra que le sería más acepta, sería la letra de una tonadilla; otro me dijo que me viera con un criado suyo para tratar esta materia; otro ni me quiso hablar; otro ni me quiso responder; otro ni quiso escucharme; y de resultas de todo esto, tomé la determinación de dedicar el fruto de mis desvelos al mozo que traía el agua a casa. Su nombre era Domingo, su patria Galicia, su oficio ya está dicho: conque recogí todos estos preciosos materiales para formar la dedicatoria de esta obra».

Y al decir estas palabras, sacó de la cartera unos cuadernillos, púsose los anteojos, acercose a la luz y, después de haber ojeado, empezó a leer: «Dedicatoria a Domingo de Domingos, aguador decano de la fuente del Ave María».

[...] Admite, pues, este obsequio literario: sepa la posteridad que Domingo de Domingos, de inmemorial genealogía, aguador de las más famosas fuentes de Madrid, ha sido, es y será el único patrón, protector y favorecedor de esta obra."

Cartas marruecas VI - José Cadalso

via Madri+d y el Instituto Cervantes

La foto la tomé en Sabah, en el Borneo malayo.