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Qué tendrá el tres

Esto lo escribí hace días desde tierras lejanas que hoy no piso. Creí que mi renqueante ordenador se había tragado mis palabras como quien engulle una buena ración de patatas bravas, pero parece que no fue definitivo así que lo voy a lanzar, aunque solo sea como un tardío homenaje a alguien que se merece todo lo bueno que le pueda llegar.
 
A alguien le ha caído hoy un número nuevo. Un día más que ayer, un año más que el año pasado, pero parece que el tres hace pupita. Lo gracioso del caso es que es la pequeña y que la peque se haga mayor nos recuerda a los demás que el tiempo no nos deja atrás, más bien nos arrastra.
 
Hoy es uno de esos días en que estar lejos se hace durillo. Es entre semana y dudo que haya oportunidad de paella, pero es verano y seguro que encuentran la manera de poner en el mismo punto del mapa a las tres generaciones del núcleo duro y bastantes elementos de los que caen en ese rango de consanguinidad que une sin necesidad de atar y, de nuevo, Martita no estará.
 
Anyway, today is about her. La peque se nos hace mayor. No es un momento fácil en España ni para ser joven ni para hacerse mayor. Mira que ella se lo curró, eh, sacó buenas notas en el instituto, entró en una buena universidad, se sacó la carrera bien y, cuando el mercado laboral se le cerró en banda (para los licenciados la crisis empezó mucho antes de 2008), no dudó (demasiado) en hacer el petate y marchar a tierras de bretones. Seis meses se convirtieron en casi tres años y después de decenas de mataderos, miles de millas y vaya usted a saber cuántos pollos, se volvió, para delicia de mi madre y de alguno que aún no sabía la suerte que iba a tener.
 
Desde entonces sigue, con buen talante y una buena dosis de carácter, surfeando la naturaleza intermitente de su vida profesional. Le ha sacado jugo: aparte de las visitas a esta hermana nómada que tiene he perdido la cuenta de cuántos sitios ha visitado. Habrá quién se quede con eso y piense que es fácil llegar a los treinta llevando una vida de eterno adolescente. Lo reduccionista de semejante opinión da bastante penita y si me pusiera a rebatirla esto iba a acabar siendo más soporífero que un discurso político a través de una pantalla de plasma. Para aguantar hay que tener un par y mi hermana lo tiene.
 
El caso es que mi hermana es un sol. Vaya donde vaya viene a verme, me trae queso, jamón o una cometa china según el momento, y, siempre, siempre, una bocanada de aire fresco casero. No es fácil. Yo no se lo digo mucho pero se lo agradezco, la verdad. Cuando ella pasa por mi casa, esté donde esté, esa casa se hace un poquito más hogar.
 
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Ellos siguen insistiendo…

Hoy he leído que los obispos exigen modificar la ley sobre el matrimonio homosexual por “injusta” y se me han revuelto las tripas al leer las barbaridades que la Conferencia Episcopal Española se ha atrevido a escribir en un comunicado.

Es injusto que un obispo diga que los niños y niñas tienen derecho a ser educados como esposos y esposas del futuro - como si los gays no pudieran ser esposos y las lesbianas esposas, a pesar de que los jueces hayan considerado el término cónyuge más apropiado y neutro para la ocasión, y como si ser esposo o esposa de tuviera que ser una meta sin la que la vida de nuestros jóvenes careciera de sentido –es injusto que un obispo diga que los niños y niñas tienen derecho a ser educados como esposos y esposas del futuro, decía, y no se le caigan los dientes conforme lo está diciendo pero, como aprendí de John Stuart Mill, las opiniones diversas, por muy chirriantes que sean, ayudan al intelecto y solo por eso ya merecen el derecho a ser escuchadas. Ya hemos escuchado a los señores obispos decir lo que querían decir sobre la recientemente declarada constitucionalidad del matrimonio homosexual. A algunas nos han dado arcadas al leerlo y, aún así, respetamos su derecho a decir lo que sus neurotransmisores les ordenen. Como Stuart Mill aventuraba, oír opiniones de semejante calibre no hace sino más fuerte la convicción de que, siete años después de aprobada, la ley del matrimonio entre personas del mismo sexo es una de las poquitas cosas que le quedan a una para sentirse orgullosa cuando habla de España. Fuimos el cuarto país en aprobar dicha unión, el tercero si se cuenta la fecha de entrada en vigor de la ley en lugar de su aprobación. Somos un ejemplo a nivel internacional de cómo se pueden respetar los derechos de unos sin menoscabar los de otros. Somos líderes mundiales en igualdad (al menos en este aspecto).

Señores obispos de la Conferencia Episcopal Española: dejen de insultar y tengamos la fiesta, y el matrimonio, en paz, todas y todos.

Calladito estás más guapo

El presidente ha aprovechado esta tarde su conferencia en la Americas Society/Council of the Americas, un club dedicado a fomentar las relaciones con el mundo hispano, para contraponer a quienes se manifiestan contra los recortes con la mayoría silenciosa que, a su juicio, asume los sacrificios sin quejarse. Y ha criticado también a los que anteponen sus “intereses de vuelo corto” al empeño común por salir de la crisis.

“La percepción de la imagen de España no se corresponde con la realidad”, se lamenta. Y la culpa la tienen los demás.

en ElPais via facebook

A menudo me pregunto dónde estaban todos estos periodistas cuando el PSOE empezó a cavar el agujero… Unos nos callan con hostias y un no hay más remedio y los otros con 420 euros y un todo va bien.

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No encuentro palabras para expresar lo que el silencio de la mayoría significa para mí. A días, solo a días, tengo la sensación de que si me mirara en un espejo vería lo mismo que si mirara al plato, y me siento parte de una mayoría a la que jamás tuve ningún deseo de pertenecer.

¡A por ellos!

Teníamos un Titanic con botes para todos, y cuando nos tragamos el iceberg empezamos a quemar aquellos que debían salvar a los más débiles para no pasar frío en los nuestros. Orgullosos estamos de ser quienes somos, sí señor. Este pedazo de tierra es nuestra y al más puro estilo Reyes Católicos, echaremos a quienes intenten hacer de ella su hogar sin tener derecho de sangre (o de nacimiento, o de pasaporte, o de cualquier otra arbitrariedad que nos haga falta como excusa).
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Aquí la noticia original. Niemöller sigue viniendo a mi mente con gran frecuencia en estos días…

Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista,
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata,
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,
Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío,
Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.

Kratos sin demos

Hubo un tiempo en que el “demo” de democracia venía del griego “demos” que hace referencia al pueblo. Hoy en día más bien parece venir del inglés de la cultura informática…

A demo (demonstration) is a non-interactive multimedia presentation…

[Una demo (demostración) es una presentación multimedia NO INTERACTIVA…]

Vamos, tal cual lo que estamos viviendo: una entelequia nada interactiva y que resulta ser pura presentación para la galería.

Eso mismo digo yo

A veces, cuando tecleo con nostalgia de guillotina y blasfemo en exceso, algún lector me reprocha que no aporte soluciones, recursos o vías alternativas. Que no practique la blasfemia constructiva. Pero tengo respuesta para eso. Si tuviera soluciones en el canuto mágico, napalm aparte, cobraría más por esta página, y en vez de Patente de Corso la llamaría Tres en Uno. Como no las tengo, me limito a despacharme a gusto. Todo sea por evitar la concentración de ácidos y la úlcera. Eso no quita para que a veces también se me ocurra algo útil.

Arturo Pérez Reverte, Patente de corso – Madrid, tapas y putas

Recuerdos de la Bastilla

Está la red que arde. Se nombran guillotinas, hogueras, cárceles… No hay que tener mucha sangre en las venas para que lo que se está viendo le altere a uno la compostura.

Yo en cuanto pueda cierro mi cuenta y me voy a Triodos. Ya es hora de dejar mis pocos cuartos en manos de la banca ética.

Y por si lo de Botswana no era suficiente metedura de pata, ahora resulta que además de poco espabilao, es un ladrón.

¡¡¡¡¿¿¿¿A qué está esperando para abdicar!!!!????

Los jueces son los únicos que pueden arreglar este merder, pero nosotros les podemos pedir que lo arreglen pronto. Dejemos de hacer caso a quienes no piensan en nosotros, dejemos de imitar a quienes ya han fracasado antes que nosotros. Sigamos la estela del único país que ha metido en la cárcel a políticos y banqueros. Pidamos responsabilidades. Seamos responsables.

Los americanos se quejan de Asanje. Yo pagaría una cuota de socio para tener una empresa en España que se dedicara a airear los trapos sucios de toda esta panda de corruptos que nos está hundiendo. Que saquen los 200 mails, sin dejar uno, y que saquen todo lo que haya sobre las prevaricaciones, las especulaciones, las apropiaciones indebidas, los blanqueos de dinero, las exportaciones de armas a países en conflicto, las financiaciones ilegales… pero que lo saquen ya, para que podamos empezar a limpiar antes de que se nos carcoman las vigas de esta vieja casa que se nos va a venir encima antes de que nos queramos dar cuenta de que no está hecha con los materiales que nos prometieron sobre el plano.

De muy mala leche

Esta mañana me he puesto de muy mala baba. Me fui a la cama calentita por la frivolidad de que ahora somos tan solidarios que a los inmigrantes ilegales solo les reconocemos el derecho a la atención sanitaria en casos de urgencia grave y accidentes y en situaciones relacionadas con el parto y la maternidad (solo faltaba…). Sorpresa la mía cuando esta mañana me entero de que los que somos españoles y por nuestra original vida laboral no tenemos derecho a una cartilla propia, ya no podremos ir al médico ni con la cartilla de nuestros padres si somos mayores de 26 años. Yo hace mil años que no voy al médico y no tengo intención de ir en un futuro si lo puedo evitar. De ahí a que me deje insultar, se van unos pocos pueblos.

En algún punto del día, cuando parecía que el one and only ordenador que iba a acabar el día en buena forma y listo para ser usado mañana superaba la instalación de la actualización 26 de las 27 que necesitaba antes de apagarse (luego se ha colgado Windows is shutting down así que ya veremos si mañana va), se me ha ocurrido pensar que igual no, que si nos inscribíamos como demandantes de empleo, lo podríamos solventar. Si seré imbécil… Solo aquellos que hayan agotado su prestación y estén inscritos podrán tener acceso a la sanidad. Yo, que no puedo ni tener acceso a la prestación que me corresponde porque estuve trabajando fuera más de un año y por tanto, he de volver a trabajar en España para poder reactivar la prestación para la que YA HE COTIZADO, yo, digo, no podré ir al médico.

Si esto os parece un exabrupto, no os quiero contar lo que he escrito esta mañana. Si os aburrís ya os lo mandaré in private. Me he puesto a escribir otra vez para ahorraros la chapa, pero es que no hay manera de ser breve, me enciendo. Me enciende pensar en todas las tonterías que tiene una que escuchar sobre su estilo de vida y luego que te vengan con estas. Pero qué país pretendemos ser, por Tutatis, que parecemos tontos…

Un pensamiento poco desarrollado

Esta mañana me ha asaltado un pensamiento extraño.

No entiendo porqué nos empeñamos en tener dos coches, dos guarderías, dos de lo que sea que estás pensando también, para poder tener dos trabajos en los que pasar dos vidas separadas intentando encontrar tiempo para conectarlas. No entiendo porqué un tercio de nuestra vida se nos va rodeados de algunos de nuestros peores enemigos, algunas personas que no nos podrían ser más indiferentes, algunos jefes a los que desearíamos perder de vista, cierto, algunos de nuestros mejores amigos también, y todo ello en un espacio en el que nuestra influencia no pasa de poner una flor o una postal que nos recuerden que hay una vida más allá de esas paredes. Incluso si nuestro trabajo no es así, porqué pasamos altos y bajos allí, porqué no admitimos que casi nadie puede trabajar al máximo de su eficiencia y productividad en este modelo de trabajo continuo. Porqué no reducimos la carga laboral y todos los gastos que produce y nos dedicamos a hacernos la vida más fácil, a reducir todos los problemas generados por tener millones de candidatos a persona amargada del mes. Porqué tiene que ser todo blanco o negro, trabajando a todas horas o desempleado…

Ahora que los EREs están de moda y mucha gente se encuentra repartiendo horas de trabajo con compañeros de despacho o completos desconocidos que se sientan en oficinas en el otro lado del globo, quizá se puedan plantear nuevos modelos de productividad que no pasan por reducir derechos sociales, abaratar el coste de destrozarle la vida a la gente o incrementar aún más los desequilibrios sociales, la distancia entre los que lo tienen todo y los que tienen que luchar por todo, pero me da que eso pasa por un cambio más allá de lo que cuatro trajeados pueden hacer desde un hemiciclo… Sé muy bien lo que es sentirse inútil, improductivo, una carga, y no abogo por mujeres (ni hombres) florero, pero igual pasar del uno provee y el otro cuida el nido al los dos proveen y hacen malabares para cuidar el nido no ha sido tan buena idea.

Si aún no os parece suficientemente extraño el pensamiento, igual es que no sabéis que yo, de lo único que tengo dos, es bicis, mochilas y ordenadores portátiles, que no hago malabarismos para conectar mi vida con ninguna otra, y que, cuando lo tengo, soy adicta al trabajo.

Puffff… Creo que hacía demasiado tiempo que no fregaba más platos que los míos dos días seguidos.

No te resignes

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Esta foto de Los medios siguen callando, las paredes siguen hablando resuena en lo más profundo de mi ideario. Yo suelo repetírmelo a mí misma con otro formato: el día que me resigne a que las cosas son así, estaré muerta. Si estoy hablando con alguien a menudo le añado un así que anda con cuidado con qué quieres que acepte para conseguir sentirme mejor.

No te resignes, no cedas al estás loca/o, sigue tu senda. La definición de locura está destinada a evolucionar y, algún día, querer vivir en un mundo como este será motivo de encierro.

via facebook

Nuevos blogs

Por si no os habéis dado cuenta, ya que veo que en este diseño de blog las pestañas se quedan muy difuminadas, he añadido tres nuevas páginas al blog. Una recoge la compilación de palabras de Codos. El caracol viajero tratará de manteneros al día de mis pasos en África (y, si veo que va bien, futuros viajes), y Snailer es la versión inglesa del anterior.

Explicaciones

Siento estar tan inactiva últimamente. He estado, bueno, estoy, preparando mi próxima aventura y esta lleva un poco más de historia de lo habitual. De momento, os dejo el enlace al blog "oficial" del asunto, el primer curso de neurogenética en Drosophila en Uganda (sí, está en inglés). África, ¡allá vooooooyyyyyyy!

PD: estoy tratando de decidir si os cuento el viaje aquí o empiezo otro blog para darle un poquito más de entidad como bitácora; si tenéis opinión al respecto, contádmela

Hugs y abrazos

Busco abrazo en el Diccionario de la Real Academia y me quedo con la primera acepción:

1. m. Acción y efecto de abrazar (‖ estrechar entre los brazos).

Busco el verbo, y mi mente funde tres o cuatro acepciones para describir la acción que hace tan solo unas horas (por no hablar de hace unos días) volvió a servir para despedirme de alguien a quien este torpe corazón es aún capaz de querer.

abrazar.

(De brazo).

1. tr. Ceñir con los brazos. U. t. c. prnl.

2. tr. Estrechar entre los brazos en señal de cariño. U. t. c. prnl.

3. tr. Rodear, ceñir.

5. tr. Comprender, contener, incluir.

En presente suena a regalo:

abrazo
abrazas / abrazás
abraza
abrazamos
abrazáis / abrazan
abrazan

Cuando ya es pasado, para mí, se convierte en una canción melancólica:

abracé
abrazaste
abrazó
abrazamos
abrazasteis / abrazaron
abrazaron

I wish I were a hug and I could teleport myself from loved person to loved person, leaving enough imprint to have time to finish the round and go back to each person before their senses forget my previous visit. I would need a second personality, though, because I need to continue meeting people to whom I can hug.

Free hugs 24/7

Esta indignada que les habla

Es domingo, y da la casualidad que esta que les habla, una de “esas indignadas" que “no han pegado un palo al agua en su vida”, que “no saben lo que quieren”, que “no son más que unas hippies sin otra cosa que hacer”, se ha pasado el fin de semana currando, lo cual solo incrementa su indignación cuando lee tonterías varias de gente que no se ha molestado siquiera en leer, no digamos ya en preguntar, de qué va la cosa esa de “los indignados”. El movimiento 15M me ha pillado tan lejos de casa que no lo he podido apoyar como me gustaría, pero ya me estoy hartando de oir (más bien leer) sandeces y pese a no disponer del tiempo que me gustaría dedicarle, me veo en la necesidad de dejar al menos unas palabras.
Lo que promueve la plataforma Democracia Real Ya que inició el movimiento 15M es lo siguiente:
1) Reforma de la ley electoral para conseguir una mejor representatividad y una mayor participación estableciendo mecanismos de control ciudadano tales como convocatoria de referéndum vía ILP o derogación de cargos electos mediante consulta popular.

2) Separación de poderes: a día de hoy el Estado concentra en las mismas manos el poder ejecutivo, el legislativo y el judicial. Este es un problema acuciante en este último caso en el que los miembros de CGPJ y del Tribunal Constitucional así como la Fiscalía del Estado se han convertido en un instrumento político.

3) Supresión de los privilegios de los políticos más allá de lo razonable y justificable por su labor al servicio de la sociedad.

4) Transparencia de los partidos políticos, de su financiación y también mayor transparencia de la administración pública.
¿Dónde están “los niñatos esos que no saben de qué hablan”? ¿Dónde “los antisistema”? ¿Dónde “los violentos”? ¿Dónde esos híbridos entre imberbe y rastafari de los que hablan los tertulianos enchaquetados? ¿Dónde “esos izquierdosos”? ¿No será que estáis siguiendo las noticias en el medio de comunicación equivocado?
Este movimiento, señorías, se llama a sí mismo apartidista, que no apolítico, porque es tan político que exige las mismas responsabilidades a TODOS los políticos, sean del partido (o sindicato) que sean.
Este movimiento surge de una fracción de la población que no solo está hasta las narices de que le roben en la cara, sino que ya no soporta que le tomen por tonto, digo, que le digan que todo lo que hacen es por su bien.
Este movimiento lo conforman gentes de todas las edades y oficios y, sí, los jóvenes son los que más salen a la calle, pero es que eso no es más que el resultado de la biología animal que regula a la especie humana: los jóvenes son los que pueden aguantar ese trote, los jóvenes son los que duermen en el suelo y siguen como si nada, los jóvenes son los que se desgañitan pidiendo justicia porque aún se niegan a creer que para ser parte de esta sociedad hay que aceptar que “las cosas SON así”. MENTIRA. Las cosas LAS HACEMOS así. Todos somos responsables de lo que ocurre y nuestro posicionamiento frente a este movimiento es puro reflejo de nuestras convicciones democráticas.
Tengo 32 años. A mi edad mi madre tenía tres hijos y un trabajo en el centro educativo en el que sigue ejerciendo a día de hoy. Mi vida no se parece en nada a la suya. Ella hizo magisterio. Yo estudié una carrera de ciencias. Ella se puso inmediatamente a trabajar en un colegio y pronto se mudó a 300 kilómetros de su casa familiar para llevar una vida mejor, probablemente, para darnos a los hijos que quería tener la oportunidad de una vida mejor. Yo hice una tesis y antes de obtener el doctorado ya estaba trabajando a más de 1300 Km (y un avión) de casa.  Ahora estoy a más de 9600 Km, dos aviones y un tren (y eso con suerte y sin entrar en el jet lag de las narices). ¿Debo aceptar a estas alturas que me lancen la etiqueta de “joven” asimilándola al Peter Pan que no quiere aceptar su responsabilidad y quedarme tan ancha? Pues va a ser que ya me estoy cansando de patochadas. Esos “jóvenes” a los que apuntáis con desprecio tienen carreras y doctorados, han trabajado en los lugares más prestigiosos del mundo y sí, han currado, y mucho, en los “pocos” años que llevan en el planeta. Lo que también han hecho mucho ha sido pensar, esa actividad tan pasada de moda para la que gran parte de nuestra sociedad no encuentra tiempo hoy en día. Demasiadas responsabilidades. Así nos va.
Googlemaps me dice que estoy a 9409,052 Km de la Puerta del Sol. Espero que mis colegas indignados entiendan que no me daba el fin de semana para llegar a sumar mi presencia a los miles que nos han hecho el favor de pasarse el domingo mostrando su indignación para beneficio de todos. Desde aquí, gracias a todos y cada uno de los que han salido hoy a la calle a denunciar de nuevo los abusos del sistema y la manipulación de los gobiernos (cuyo poder emana del pueblo en toda sociedad democrática) por el poder NO-representativo-económico, es decir, por los banqueros (que no los bancos, que eso no son sino entes, los que mueven los hilos son personas, desalmadas quizá, pero personas).
Por un cambio en la clase política, ¡INDÍGNATE!
Para aquellos que siguen las noticias en los politizados medios que hablan a través de la caja tonta, aquí siguen unos cuantos enlaces a fuentes y declaraciones de personas que han entendido a la perfección de qué va la cosa.
El jóven filósofo loco francés que empezó todo el lío escribiendo un libro titulado “Indignaos”, uno de esos ignorantes que participó en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. En España su libro vale 5 euros.
La joven Rosa
El joven Eduard Punset
Santos Julià en El País
Agapito Maestre en Libertad Digital
Un breve y agudo análisis de un joven castellonense.
Oh! Se me olvidaba, Almudena Grandes
El que quiera más que se lea la Constitución española, a ver si así se indigna ya de una vez. Yo me vuelvo a trabajar.

Vamos de paseo

Unos días antes de que España empezara a reaccionar, yo tomé un vuelo en dirección al este. No llegué a cruzar el Atlántico sino que me quedé en Washington D.C. Tenía un curso cerca de allí durante la semana y volé unos días antes para quitarme de encima el jetlag antes de empezar con la faena seria (y menos mal que lo hice porque, como es habitual, viajar hacia el este me deja KO). La ciudad fue una sorpresa agradable. Resulta extraño sentirse rodeada de historia en estas tierras aunque, como dijo otro cerebro fugado –en su caso de Alemania- con la que paseé por allí, there is something wrong about it (hay algo que no parece que esté bien), y es que, pese a la apariencia vienesa, todo es demasiado nuevo. Además, cuando se ponen a hacer monumentos, son un pelín faraónicos y da la sensación de que Napoleón aún anda suelto. Eso sí, el National Mall es una maravilla de espacio abierto rodeado de museos, todos ellos gratis y muchos de ellos buenos. Lo pasé bien, acabé cansadísima de tanto andar y aprendí, por fin, un poquito de historia americana. Hoy me apetece contaros el viaje con fotos, así que dejo el rollo ya.
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Vista modificada de las escaleras de emergencia del albergue





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Detalle de las celebraciones por la semana de la policía (debe ser el destino)





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Grandes palabras
Foro de la libertad; Centro Primera Enmienda




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La Casa Blanca por detrás…





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… y por delante





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Isabel I La Católica reina de Castilla, de Aragón, de las Islas y Tierra firme, del mar océano, presidiendo la entrada a la Organización de los Estados Americanos.




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La Tasca en el barrio chino





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Museo Nacional del Crimen y el Castigo (¡auch!) En ese no entré.





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El carrito de las palomitas






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Un Pensador en el Jardín de esculturas de la Galería Nacional de Arte






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Miró dando que hablar al otro lado del Jardín de esculturas de la Galería Nacional de Arte







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La cafetería en el Museo Nacional de Historia Natural




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Acrónimos que parecen fuera de lugar






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Música frente al Museo Nacional de historia Natural (sonaba de maravilla ¡y el carro de la compra eran los platillos!)



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El primer Gustavo






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Un lugar emblemático en la lucha por los derechos civiles en muy mal estado de forma. Ironías arquitectónicas…




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Mega estatua de Lincoln situada en el templete que se ve al fondo en la foto de arriba



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Discreto monumento a Jefferson







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Unas palabrillas de Franklin D. Roosevelt: Ningún país, por rico que sea, puede permitirse el desperdicio de sus recursos humanos. La desmoralización causada por vasto desempleo es nuestra mayor extravagancia. Moralmente, es la mayor amenaza a nuestro orden social.



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El pie del también pequeño monumento al presidente Washington




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Una baldosa con historia



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15 de Mayo junto a la estatua de Einstein







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Interpretación de una visión nocturna del Capitolio






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Delimitando la zona libre de humo a las puertas de un edificio público – Baltimore: No fumar dentro de las líneas azules



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Ayuntamiento de Baltimore (frente a tan poco ostentoso edificio suelen pasar el día, sentados a la sombra de un árbol, aquellos que no tienen dónde caerse muertos)




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Librería Barnes & Noble en una antigua fábrica en la popular zona del puerto interior de Baltimore (para pasarse horas disfrutando de la cultura impresa ahí dentro, ¡qué preciosidad!)

La RAE se me queda corta

inútil.
(Del lat. inutĭlis).
1. adj. No útil. Apl. a pers., u. t. c. s.
2. adj. Dicho de una persona: Que no puede trabajar o moverse por impedimento físico. U. t. c. s.
3. adj. Dicho de una persona: Que no es apta para el servicio militar. U. t. c. s.

De dónde soy…

Ayer vi una película en vasco que, a pesar - o quizá por - todas las contradicciones y sentimientos encontrados, me encantó, y hoy me he levantado con Labordeta cantándome esta canción en la cabeza.

Aragón–José Antonio Labordeta

Polvo, niebla, viento y sol,
y donde hay agua una huerta.
Al norte los Pirineos:
esta tierra es Aragón.
Al norte los Pirineos
y al sur la sierra callada.
Pasa el Ebro por el centro
con su soledad a la espalda.
Dicen que hay tierras al este
donde se trabaja y pagan.
Hacia el oeste el Moncayo
como un dios que ya no ampara.
Desde tiempos a esta parte
vamos camino de nada.
Vamos a ver cómo el Ebro
con su soledad se marcha,
y con él van en compaña
las gentes de estas vaguadas,
de estos valles, de estas sierras,
de estas huertas arruinadas.

Después, no lo he podido evitar, me he ido directa a la que os puse hace unos meses cuando lamentábamos la marcha del polifacético aragonés. Mi mente ha dado otro salto. Hay muertes que llegan muy a destiempo. Quisiera haber visto la plaza Tahir con los ojos de Labordeta…

La peli se llama 80 Egunean y la vi en el San Diego Latino Film Festival. De las cuatro que he visto hasta ahora, la mejor.

Mi cole me lo han “vendío”

El Colegio Sagrado Corazón de Jesús, Las Carmelitas, dejará de ser tal a finales de este curso. Uno de los estandartes de la educación concertada y privada de Castellón cambiará de manos debido a la falta de vocaciones en la congregación que lo venía dirigiendo desde hace más de cien años.
El periódico dice que se trasladó al lugar en el que yo siempre lo conocí allá por los 50. Antes, nada más y nada menos que desde 1884, se encontraba en pleno centro, en la esquina de la Calle Colón con Enmedio. No consigo imaginarlo allí, la verdad. Mis recuerdos no cuadran con un bloque de pisos encajonado en el centro de la ciudad. Cuando yo lo conocí ya ocupaba una manzana entera con su muro de ladrillo rojo y su estilo convento (hasta que con las desafortunadas, quizá necesarias, reformas pasó al estilo cárcel). La mítica y ya desaparecida puerta verde; el patio de los pequeños; la espaciosa portería; las amplias escaleras centrales; los grandes ventanales en las clases; la fuente del final del paseo; las hojas caídas en otoño… Todo aquello no cabía en un edificio en el centro, por eso me alegro de que lo trasladaran a la Avenida Casalduch, donde se encuentra ahora.
Allí entré muy a principios de los 80, supongo que de la mano de mi madre, cuando no solo no tenía conocimiento sino que no sabía para qué servía ni imaginaba que algún día me tocaría tenerlo a mí. Allí seguí y pasé los 80 y casi los 90, mi infancia y mi adolescencia, acumulando conocimiento, conocimientos y experiencias que determinarían el modo en que viviría todo lo que vendría después. Alguien habrá que me conoció después de aquella época que enarcaría las cejas al leer esto y diría “¡que tú fuiste a un colegio de monjas!” y también habrá quien se golpearía la frente con la palma de la mano diciendo “Cómo no lo pensé antes. Ahora entiendo muchas cosas”.
Pues sí, ésta que les habla se crió en un colegio de monjas (aunque monjas había cuatro) de Castellón de la Plana. En esa pequeña ciudad que por aquél entonces quería elevarse muy por encima del nivel económico medio de la nación, allí estaba yo, en uno de los coles pijos, sacando mejores notas conforme subía de curso, con el punto de mira fijo en ir a la universidad y convertirme en “alguien”, que por aquél entonces creo que se definía como “persona madura y estable que cumple una función en la sociedad”. De lo lejos que estoy, catorce años después, de esa meta, mejor no hablo…IMG_1498
¿Memorias? Pues como viene siendo habitual en mí, las malas las guardo todas. Recuerdo cada error cometido, cada metedura de pata o salida de tiesto que llevó a una regañina en clase o en casa. Bueno, vale, seguro que no los recuerdo todos, pero recuerdo muchos, y muchos de ellos le parecerían chorradas a cualquiera, pero para aquella cría obsesionada con hacer lo que había que hacer, con ser una buena estudiante, una buena niña ya que no podía ser la cría simpática a la que todo el mundo le ríe las gracias y se lo perdona todo, a aquella estupidilla empollona, digo, cada fracaso se le clavaba como las espinas del pescado al morder un bocado que no limpió bien. Quizá sea por eso que sigo siendo incapaz de comer un pescado que tenga espinas…
Aunque mi lado pesimista siempre salga primero y haya empezado hablando de las malas memorias, el recuerdo que guardo es bueno. Como no pasé por ningún colegio o instituto público, no puedo comparar, pero sí puedo decir que salí de allí con una buena base, de conocimientos y de principios, que me permitió lucirme en la carrera y enfrentarme a mi vida de adulto joven. No sé qué habría sido de mí de haber ido a otra institución. No sé quién sería yo ahora sin esa cohorte de maestros y profesores tan preocupados, para lo bueno y para lo malo, por lo que hacían sus estudiantes. Hacen siempre una extraña pareja el mentor protector y el gran hermano vigilante, dos caras de la misma moneda; o dos cruces, según se quiera ver el vaso. Las malas lenguas dicen que de allí (como de la Consolación) o sales rebotada o sales monja. Nunca he sabido a cuál de los dos extremos se aproxima más mi perfil. El caso es que soy lo que soy, soy quien soy, gracias a las experiencias que viví y, hasta este momento, aquél centro representa la mayor porción de mi vida. Es, con diferencia, el edificio al que más años he estado acudiendo diariamente y, tal y como va mi vida, lo seguirá siendo por mucho tiempo, si no por siempre.
Melancólica por definición como soy no puedo dejar de sentir un poco de pena, aunque probablemente el cambio en la dirección sea imperceptible comparado con la reforma física que le hicieron estando yo allí o con el natural relevo generacional en el profesorado. Escribo estas palabras desde el sur de California. Antes de venirme a trabajar a San Diego estuve trabajando en Inglaterra e incluso viví unos meses en Italia, donde escribí gran parte de mi tesis. Sé que compañeras de aquellos días han estado o están trabajando en París, Alemania, y otros sitios desperdigados por el globo. Cuando estudiaba entre aquellas paredes no era capaz ni de soñar con los lugares que he visitado o las oportunidades (y responsabilidades) que he tenido.
Quizá solo sea el momento que nos ha tocado vivir, el papel de nuestra generación en la era de la globalización. Como dije antes, imposible adivinar qué sería de nosotros de haber tenido otro pasado. He subido (y bajado) muchas escaleras diferentes desde entonces, pero siempre recuerdo con cariño los amplios peldaños y el pasamanos de madera de la escalera principal del colegio. Mi cole.
Como podréis imaginar por las fechas dadas en la entrada, la era digital no llegó (al menos a mí) hasta mucho después de salir del colegio. La foto la hice en el Camino de Santiago en 2008, bastante lejos de Castellón y sin Carmelitas a la vista, pero me ha parecido que acompañaba bien.