Poesía VII
Para Aragón, en España,
Tengo yo en mi corazón
Un lugar todo Aragón,
Franco, fiero, fiel, sin saña.
Si quiere un tonto saber
Por qué lo tengo, le digo
Que allí tuve un buen amigo,
Que allí quise a una mujer.
Allá, en la vega florida,
La de la heroica defensa,
Por mantener lo que piensa
Juega la gente la vida.
Y si un alcalde lo aprieta
O lo enoja un rey cazurro,
Calza la manta el baturro
Y muere con su escopeta.
Quiero a la tierra amarilla
Que baña el Ebro lodoso:
Quiero el Pilar azuloso
De Lanuza y de Padilla.
Estimo a quien de un revés
Echa por tierra a un tirano:
Lo estimo, si es un cubano;
Lo estimo, si aragonés.
Amo los patios sombríos
Con escaleras bordadas;
Amo las naves calladas
Y los conventos vacíos.
Amo la tierra florida,
Musulmana o española,
Donde rompió su corola
La poca flor de mi vida.
Otra de Bukowski
Buscando el poema de la entrada anterior me he encontrado con estas palabras de Bukowski que no puedo evitar dejar aquí también:
Cuando me imagino muerto
pienso en automóviles aparcados en un
estacionamiento
cuando me imagino muerto
pienso en sartenes
cuando me imagino muerto
pienso en alguien haciéndote el amor
mientras yo no estoy
cuando me imagino muerto
me cuesta respirar
cuando me imagino muerto
pienso en toda la gente que espera la muerte
cuando me imagino muerto
pienso que no seré capaz de beber agua nunca más
cuando me imagino muerto
el aire se vuelve todo blanco
las cucarachas de la cocina
tiemblan
y alguien tendrá que tirar
mi ropa interior limpia y sucia
a la basura.
José Emilio Pacheco
Ya hacía días que quería dejaros esto aquí:
MINORÍAS
En mi pueblo de raza verde
salí entre gris y morado.
Llamé la atención por raro
y nunca me aceptaron en parte alguna.
Ante el agobio de la desventaja
queda la alternativa de ser bufón o ermitaño.
Pero, indolente,
como soy o como me hicieron,
preferí volverme invisible.
Es de José Emilio Pacheco. La leí en papel, pero al he encontrado en la red en Escomberoides y buscándola he encontrado también esta otra en Obituarios urbanos:
MINORÍA
Amo los días nublados (los detesta
al parecer, la humanidad entera).
No me siento
superior a ninguno.
No pretendo
imponerles mi gusto a otras personas.
En consecuencia no le exijo a nadie
el acuerdo conmigo
y no aspiro a que nadie me celebre,
me apruebe, o me comprenda.
Ya es bastante
ser tolerado entre la procesión
del rebaño del Sol
que adoran todos.
Me ha recordado algo que escribí hace tiempo, pero suena mucho más bonito, claro.
El discurso de la tercera
Hace unos meses escribía sobre la concesión del Premio Cervantes a Ana María Matute. Hoy he encontrado, en el blog de otra escritora, el enlace a su discurso de aceptación, lleno de ternura, lleno de niñez, lleno de Ana María Matute.
¡Premio!
Desde el primer cuento que escribí, siempre he querido comunicar la misma sensación de desánimo, de cosas perdidas. No es que sea pesimista. Soy muy pesimista.
Para mí, la vida es mágica
De esto me enteré directamente en El País, pero llegué allí porque Maruja Torres apuntó hacia este artículo de Almudena Grandes cuya lectura recomiendo desde aquí.
El primer Quijote ya está en la red
El Quijote interactivo es un proyecto que permite un acercamiento innovador a la primera edición de la obra cumbre de Cervantes, conservada en los fondos de la Biblioteca Nacional de España. Gracias a esta iniciativa es posible disfrutar del Quijote como si tuviera el libro en sus manos, al tiempo que se puede acceder a contenidos multimedia que ayudan a contextualizar la obra.
via Madri+d
La flor más grande del mundo. Saramago
Un cortometraje de Juan Pablo Etcheberry con historia y narración de José Saramago y música de Emilio Aragón. Simple y llanamente, una maravilla...
vía El baúl que no tenía mi abuela
Y ahora se nos va Saramago
Déjate llevar por el niño que fuiste
Existen dos superpotencias en el mundo; una es Estados Unidos; la otra, eres tú
Entre palabras
laminero1, ra.
1. adj. Que hace láminas. U. t. c. s.
2. adj. Que guarnece relicarios de metal. U. t. c. s.
laminero2, ra.
(De lamín).
1. adj. goloso (‖ aficionado a comer golosinas). U. t. c. s.
2. f. rur. Ar. Abeja suelta que se adelanta a las demás al olor del pasto que le agrada.
badil.
(Del lat. batillum).
1. m. Paleta de hierro o de otro metal, para mover y recoger la lumbre en las chimeneas y braseros.
barruntar.
(Quizá del lat. promptāre, descubrir).
1. tr. Prever, conjeturar o presentir por alguna señal o indicio.
capuzar.
(Del lat. caput, cabeza, y *puteāre, sumergir).
1. tr. chapuzar.
2. tr. Mar. Cargar y hacer calar el buque de proa.
El hombre que plantaba árboles
"Si uno quiere descubrir cualidades realmente excepcionales en el carácter de un ser humano, debe tener el tiempo o la oportunidad de observar su comportamiento durante varios años. Si este comportamiento no es egoísta, si está presidido por una generosidad sin límites, si es tan obvio que no hay afán de recompensa, y además ha dejado una huella visible en la tierra, entonces no cabe equivocación posible.Hace cuarenta años hice un largo viaje a pie a través de montañas completamente desconocidas por los turistas, atravesando la antigua región donde los Alpes franceses penetran en la Provenza. Cuando empecé mi viaje por aquel lugar todo era estéril y sin color, y la única cosa que crecía era la planta conocida como lavanda silvestre."
Se nos fue Delibes
"Los hombres se hacen. Las montañas están hechas ya." Miguel Delibes Setién (Valladolid, 17 de octubre de 1920 - Valladolid, 12 de marzo de 2010Se fue. El Nobel, que tanta prisa se ha dado otras veces, esperó demasiado para reconocer la grandeza de este maestro.